
"La mujer, ciertamente, también puede ser cínica pero su alma secreta se expresa mejor en el camuflaje. De ese modo la imago de la bruja ha ocupado una buena parte de su paquete vacío porque el imaginario masculino la construye desde la falsedad, la malignidad, la perfidia; las artes secretas tanto más poderosas cuanto invisibles. Y, sin embargo, ha sido un recurso inevitable porque es una estrategia de supervivencia. No quiero subrayar una posición victimista de la mujer sino recordar que los grupos subalternos con frecuencia utilizan medios sesgados para llegar a sus fines. Y las mujeres han aceptado este carácter 'sutil y vacilante' para avanzar en su lucha expresiva allí donde las líneas frontales hubiesen sido decepcionantes."
(Ana Teresa Torres. Venezuela. Del ensayo "El imaginario masculino en cuatro enigmas (...)" de Historias del Continente Oscuro. Editorial Alfa, 2007. p.266).
